Casal de Curació de Vilassar de Mar: más de un siglo de historia, solidaridad y cuidados
En el carrer Maria Vidal de Vilassar de Mar se levanta un edificio que forma parte del paisaje cotidiano del municipio desde hace más de cien años. Muchas personas pasan habitualmente por delante sin conocer la extraordinaria historia que esconden sus paredes.
Es el Casal de Curació de Vilassar de Mar.
Para varias generaciones fue simplemente el hospital. Allí se operaba, se atendía a enfermos y nacieron numerosos niños de Vilassar y de otros municipios del Maresme. Para generaciones posteriores ha sido conocido principalmente como centro sociosanitario.
Pero el origen del Casal esconde una historia mucho más profunda.
Su nacimiento está relacionado con una de las mayores tragedias sanitarias del siglo XX: la gran epidemia de gripe de 1918.

Y también con la solidaridad de una familia vinculada a Vilassar, con vecinos que realizaron aportaciones económicas y con vilassarencs establecidos al otro lado del Atlántico que enviaron dinero para construir un hospital en su pueblo.
Más de un siglo después, aquel edificio continúa dedicado al mismo propósito para el que fue creado: cuidar a las personas.
Vilassar de Mar ante la gran epidemia de gripe
Para entender por qué nació el Casal de Curació debemos viajar hasta 1918.
Europa acababa de atravesar los terribles años de la Primera Guerra Mundial cuando apareció una pandemia de gripe que terminaría extendiéndose prácticamente por todo el planeta.
España no participaba en la guerra y su prensa informó ampliamente sobre la enfermedad. De ahí surgió el nombre popular de «gripe española», aunque la epidemia no se originó necesariamente en España.
Vilassar de Mar tampoco escapó de aquella crisis sanitaria.
La enfermedad puso de manifiesto un problema especialmente grave: el municipio necesitaba disponer de instalaciones adecuadas para atender a aquellas personas enfermas que no podían recibir los cuidados necesarios en sus propios hogares.
De aquella necesidad acabaría naciendo una de las instituciones sanitarias más importantes de la historia reciente de Vilassar.
La documentación patrimonial sitúa la iniciativa del Casal en el contexto de aquella epidemia y señala expresamente que se concibió para proporcionar asistencia a la población afectada.
Maria Vidal y Lluís Jover: los impulsores del Casal de Curació
Aquí aparecen dos nombres fundamentales:
Maria Vidal Casacuberta y Lluís Jover Castells.
El matrimonio veraneaba en Vilassar de Mar y mantenía una estrecha relación con el municipio.
Lluís Jover era un empresario algodonero barcelonés dedicado al comercio con América, circunstancia que conecta además la historia del Casal con el importante pasado indiano de Vilassar de Mar. Tras la epidemia impulsaron la creación de un hospital moderno que permitiera atender a aquellos enfermos que no podían ser cuidados adecuadamente en sus casas.
La familia Jover-Vidal aportó decisivamente a la iniciativa, pero la historia resulta todavía más interesante porque el hospital no fue únicamente fruto de la fortuna de una familia.
Fue también una obra colectiva.

Un hospital construido con la ayuda del pueblo y de los vilassarencs de América
La construcción del Casal de Curació contó con donaciones voluntarias de particulares.
Y algunas de aquellas aportaciones llegaron desde muy lejos.
Vilassar de Mar mantenía entonces fuertes vínculos con América como consecuencia de décadas de emigración, comercio y navegación. Algunos vilassarencs que vivían al otro lado del Atlántico también realizaron aportaciones para levantar el nuevo hospital.
Esto convierte el origen del Casal en algo especialmente significativo.
No estamos simplemente ante la construcción de un establecimiento sanitario.
Estamos ante una obra surgida de una necesidad colectiva después de una epidemia, impulsada por la iniciativa privada y financiada también mediante solidaridad popular y aportaciones procedentes de América.
El propio planeamiento de protección patrimonial del Ayuntamiento describe el antiguo hospital como una iniciativa privada de la familia Jover-Vidal surgida en 1920.
1920, el nacimiento del Casal de Curació
Las fuentes históricas presentan una pequeña discrepancia sobre la fecha exacta que merece ser explicada.
La documentación patrimonial sitúa la construcción y puesta en marcha del edificio alrededor de 1920, mientras que una reconstrucción histórica reciente realizada en Vilassar Ràdio señala 1922 como año de la inauguración oficial.
No es extraño encontrar diferencias de este tipo cuando se reconstruye la historia de instituciones centenarias: el inicio de actividad, finalización de las obras y ceremonia de inauguración pueden corresponder a momentos diferentes.
Lo verdaderamente importante es que, al comenzar la década de 1920, Vilassar de Mar ya contaba con el hospital que aquella crisis sanitaria había hecho necesario.
Había nacido el Casal de Curació.
Un edificio que también forma parte del patrimonio de Vilassar de Mar
El Casal no tiene únicamente valor sanitario e histórico.
También posee valor arquitectónico.
El edificio de Carrer Maria Vidal, 46-48 pertenece al periodo noucentista, aunque presenta determinados elementos que recuerdan al modernismo.
Su fachada, con la característica escalera central y sus formas equilibradas, continúa siendo perfectamente reconocible un siglo después.

El inmueble está incluido dentro del patrimonio arquitectónico local y forma parte además de la Ruta de los Indianos de Vilassar de Mar, precisamente por la relación de Lluís Jover con el comercio americano y por las aportaciones realizadas desde América para construirlo.
El jardín tampoco era simplemente ornamental.
En la concepción sanitaria de aquella época, disponer de espacios abiertos, luz y aire tenía una enorme importancia para la recuperación de los pacientes.
El Casal fue concebido, por tanto, no solamente como un edificio donde instalar camas, sino como un lugar destinado específicamente a curar y cuidar.
De pequeño hospital local a referente sanitario del Maresme
Con el paso de los años, el Casal fue creciendo en importancia.
Lo que había nacido para responder a una necesidad sanitaria de Vilassar de Mar acabó convirtiéndose en un hospital de referencia para una parte importante del Maresme.
Especialmente entre las décadas de 1940 y 1960, el Casal de Curació desempeñó un papel sanitario fundamental junto con el Hospital Sant Jaume de Mataró.
En sus instalaciones se realizaban intervenciones quirúrgicas y se atendían numerosas enfermedades.
Pero hubo una actividad que quedó especialmente grabada en la memoria colectiva de Vilassar:
los partos.
Muchísimos niños nacieron dentro de aquellas paredes.
Tantos, que terminaría apareciendo una expresión popular que todavía hoy forma parte de la memoria del municipio.
Los «pota negra» de Vilassar de Mar
Si uno habla con determinadas generaciones de vilassarencs puede escuchar una expresión curiosa:
«Yo soy pota negra de Vilassar».
No significa simplemente haber vivido muchos años en el municipio.
Tradicionalmente, los llamados «pota negra» son aquellos vilassarencs y vilassarenques que nacieron en el Casal de Curació.
La expresión se utiliza especialmente para quienes nacieron allí hasta finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, cuando el Casal todavía mantenía aquella importante actividad hospitalaria y maternal.

Es una de esas pequeñas expresiones locales que difícilmente aparecen en los grandes libros de historia, pero que dicen muchísimo sobre la relación entre un pueblo y una institución.
Para muchas familias de Vilassar, el Casal no era simplemente «un hospital».
Era el lugar donde habían nacido sus hijos, hermanos, padres o abuelos.
Y las cifras de partos llegaron a ser tan elevadas que las responsables actuales del centro recuerdan episodios en los que incluso hubo que atenderlos en espacios que normalmente no estaban destinados a ello.
Las reformas de los años sesenta
Después de varias décadas de actividad, las necesidades sanitarias habían cambiado y el edificio original necesitaba adaptarse.
Durante los años sesenta se llevó a cabo una importante reforma.
El hospital necesitaba disponer de más espacio asistencial y algunas partes del edificio cambiaron de función.
Uno de los episodios más curiosos está relacionado con la antigua capilla del Casal.
El espacio de la capilla terminó utilizándose con finalidad sanitaria porque hacían falta nuevas salas. Sin embargo, el altar no desapareció.
Fue trasladado mediante una grúa de grandes dimensiones hasta el jardín del Casal, donde pudo conservarse. Es uno de esos detalles que permiten imaginar cómo fue evolucionando el edificio: un hospital que tenía que transformarse constantemente para responder a las necesidades sanitarias de cada época.
Los años ochenta: el Casal tenía que reinventarse
A partir de la década de 1980, el sistema sanitario catalán comenzó a transformarse profundamente.
Los pequeños hospitales locales que durante décadas habían realizado cirugía, hospitalización general y maternidad empezaron a perder parte de aquellas funciones frente a hospitales más grandes y especializados.
El Casal de Curació tuvo que afrontar entonces una decisión fundamental:
adaptarse o desaparecer como institución sanitaria.
La Generalitat comenzó a replantear el modelo asistencial de centros como el Casal y la institución inició progresivamente su transformación hacia la atención sociosanitaria.
Era el final de una época.
Dejaba atrás aquella imagen del hospital donde nacían niños y se realizaban intervenciones quirúrgicas para especializarse progresivamente en otro tipo de pacientes y necesidades.
Pero el Casal no desapareció.
Se reinventó.
De hospital a centro sociosanitario
La transformación permitió que el Casal continuara desempeñando una función sanitaria dentro de Vilassar de Mar.
Durante las décadas siguientes fue desarrollando servicios destinados especialmente a personas que necesitan recuperación, atención de media o larga estancia, rehabilitación, cuidados y asistencia sociosanitaria.

En 2019, por ejemplo, el Ayuntamiento describía la actividad de la Fundación como asistencia sociosanitaria con servicios de larga y media estancia, hospital y centro de día.
La filosofía había cambiado respecto al antiguo hospital general, pero permanecía intacta una idea fundamental:
atender a personas que necesitan cuidados.
Y aquí aparece una curiosa continuidad con los propios orígenes del edificio.
¿El Casal de Curació pertenece a la Generalitat?
Ésta es una confusión bastante comprensible.
El Casal presta servicios dentro del sistema sanitario público catalán, por lo que puede parecer que en algún momento el antiguo hospital privado fue simplemente entregado o vendido a la Generalitat.
Pero jurídicamente no funciona así.
Actualmente existe la Fundació Casal de Curació, una fundación privada sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Fundaciones de la Generalitat de Catalunya. La propia Fundación se define además como proveedora de servicios de atención intermedia del Servei Català de la Salut (CatSalut) e integrada en el Sistema Sanitari Integral d’Utilització Pública de Catalunya (SISCAT).
Dicho de manera sencilla:
el Casal mantiene su naturaleza fundacional privada y sin ánimo de lucro, pero presta servicios integrados dentro del sistema sanitario público catalán.
Eso explica por qué muchas personas pueden haber tenido la impresión de que «ahora es de la Generalitat».
El nombre de Maria Vidal continúa vivo
Hay un detalle especialmente bonito.
Más de cien años después, el nombre de Maria Vidal, una de las personas fundamentales en el nacimiento del hospital, continúa presente diariamente en Vilassar de Mar.
El Casal está precisamente en el:
Carrer Maria Vidal.
Y la propia documentación actual de la Fundación identifica a Maria Vidal Casacuberta de Jover como fundadora.
No es simplemente el nombre de una calle.
Detrás existe la historia de una mujer y una familia vinculadas a la creación de una institución sanitaria que ha sobrevivido durante más de un siglo.
De la gripe de 1918 a la pandemia de Covid-19
La historia quiso producir además una coincidencia impresionante.
El Casal nació como consecuencia de una pandemia.
Y aproximadamente cien años después tuvo que enfrentarse a otra.
La pandemia de Covid-19 llegó precisamente cuando la institución alcanzaba su centenario.
La revista municipal de Vilassar de Mar destacaba en 2021 esta extraordinaria circunstancia: una institución nacida tras la pandemia de gripe de 1918 había llegado a los cien años atravesando otra crisis sanitaria mundial.
Un siglo separaba ambas pandemias.
Y el Casal seguía allí.
Un edificio centenario que también necesita ser cuidado

Mantener un edificio sanitario con más de cien años de historia no resulta sencillo.
Su valor patrimonial obliga a conservar elementos arquitectónicos que forman parte de la identidad del inmueble, al mismo tiempo que las instalaciones deben adaptarse a las exigencias de la asistencia sanitaria moderna.
En 2021, la Fundación puso incluso en marcha una campaña de micromecenazgo para contribuir a financiar mejoras del edificio.
La entonces gerente Núria Pol explicaba al Ayuntamiento la necesidad de invertir para conservar el Casal y mantener sus características arquitectónicas.
Resulta casi paradójico:
durante un siglo el Casal ha cuidado a miles de personas y ahora el propio Casal necesita también ser cuidado para poder continuar haciéndolo.
El PADES: una sorprendente conexión entre pasado y presente
La historia todavía guarda una última coincidencia.
Actualmente, en el edificio del Casal de Curació tiene su sede el PADES del Consorci Sanitari del Maresme, el Programa de Atención Domiciliaria y Equipos de Apoyo que conocimos al elaborar nuestro directorio sanitario.
Y aquí el círculo histórico casi se cierra.
El hospital original fue impulsado después de la epidemia de gripe para atender a personas enfermas que no podían recibir adecuadamente los cuidados necesarios en sus casas.
Más de cien años después, parte del edificio alberga un servicio especializado precisamente en llevar atención sanitaria hasta el domicilio de pacientes con enfermedades avanzadas y situaciones de elevada complejidad.
Han cambiado la medicina, los tratamientos, los profesionales y la organización sanitaria.
Pero permanece la misma pregunta que dio origen al Casal:
¿cómo cuidamos a aquellas personas que más lo necesitan?
Mucho más que un edificio de Vilassar de Mar
Es fácil pasar por delante del número 46-48 del carrer Maria Vidal y ver simplemente un edificio antiguo.
Pero detrás de aquella fachada existe más de un siglo de historia.
Está la epidemia de gripe de 1918.
Está la iniciativa de Maria Vidal y Lluís Jover.
Están las aportaciones de particulares y de vilassarencs que vivían en América.
Están los médicos y enfermeras que trabajaron durante décadas en aquellas habitaciones.
Están las operaciones.
Están las personas que recuperaron allí su salud.
Están los innumerables partos.
Están los «pota negra» de Vilassar que pueden decir que su primera habitación estuvo precisamente dentro del Casal.
Está la transformación del antiguo hospital en centro sociosanitario.
Está la pandemia de Covid que llegó exactamente un siglo después de aquella otra pandemia que había provocado su nacimiento.
Y están los profesionales que todavía hoy continúan trabajando allí.

Una historia de Vilassar de Mar que merece ser recordada
Los pueblos no están formados únicamente por calles, edificios y comercios.
También están hechos de memoria.
Algunos lugares adquieren significado porque varias generaciones han vivido momentos importantes dentro de ellos.
El Casal de Curació pertenece claramente a esta categoría.
Durante más de cien años ha acompañado nacimientos, enfermedades, recuperaciones, envejecimiento y despedidas.
Probablemente pocas instituciones de Vilassar de Mar hayan estado presentes en tantos momentos importantes de la vida de sus habitantes.
Por eso conservar su historia significa conservar también una parte de la memoria colectiva del municipio.
La próxima vez que pases por Carrer Maria Vidal, 46-48, quizá mires aquel edificio de una manera ligeramente diferente.
Porque el Casal de Curació no es simplemente un antiguo hospital.
Es el resultado de una epidemia que obligó a un pueblo a reaccionar, de una familia que decidió contribuir a construir una solución, de vecinos que aportaron dinero, de vilassarencs que ayudaron desde América y de generaciones de profesionales sanitarios que continuaron aquella tarea.
Más de cien años después, el Casal de Curació continúa haciendo aquello para lo que nació: cuidar.
