Judo Vilassar es una de las entidades deportivas con mayor trayectoria de Vilassar de Mar y una escuela dedicada a la enseñanza y difusión del judo para niños, jóvenes y adultos. Con más de siete décadas de historia, generaciones de alumnos han pasado por sus tatamis aprendiendo una disciplina que combina técnica, ejercicio físico, concentración, respeto y compañerismo.
En 2025, Judo Vilassar celebró oficialmente su 70.º aniversario, una fecha que refleja la extraordinaria continuidad de una entidad profundamente vinculada a la vida deportiva del municipio.
Actualmente, la actividad del club se desarrolla principalmente en su espacio de Carrer de Sant Llorenç, 42, donde dispone de diferentes grupos organizados por edades, complementando determinadas sesiones con entrenamientos en el Pavelló Municipal d’Esports Paco Martín.
Pocas escuelas deportivas pueden hablar de una trayectoria que atraviesa varias generaciones.
Judo Vilassar celebró en junio de 2025 sus 70 años de historia con una jornada de final de curso organizada en el Pavelló Municipal d’Esports Paco Martín.
Esta larga trayectoria convierte al club en parte de la historia deportiva de Vilassar de Mar.
Durante décadas, niños que comenzaron practicando sus primeras caídas y técnicas han crecido dentro de la disciplina, mientras nuevas generaciones han ido ocupando su lugar sobre el tatami.
Esta continuidad constituye uno de los grandes valores de una escuela tradicional de artes marciales.
El conocimiento no procede únicamente de un programa deportivo, sino también de la experiencia acumulada por profesores y practicantes a lo largo de muchos años.
El judo es un arte marcial japonés creado por Jigoro Kano en 1882 a partir del estudio y evolución de antiguas técnicas de jujutsu.
Su nombre suele traducirse como “camino de la suavidad” o “camino de la flexibilidad”, una expresión que ayuda a comprender uno de sus principios fundamentales: utilizar de manera inteligente el movimiento, el equilibrio y la fuerza del adversario.
En lugar de basarse exclusivamente en la fuerza física, el judoka aprende a desplazarse, desequilibrar, proyectar y controlar al compañero mediante diferentes técnicas.
Con el paso del tiempo, el judo evolucionó también como deporte de competición hasta convertirse en una de las artes marciales más practicadas internacionalmente y en disciplina olímpica.
Uno de los primeros aprendizajes del judo puede sorprender a quien nunca ha practicado esta disciplina.
Antes de aprender a lanzar a otra persona al suelo hay que aprender a caer correctamente.
Las técnicas de caída, conocidas como ukemi, permiten al judoka recibir una proyección reduciendo el impacto y protegiendo su cuerpo.
Se practican caídas hacia atrás, laterales y hacia delante, además de diferentes formas de rodar.
Este aprendizaje resulta esencial para poder entrenar posteriormente con seguridad y confianza.
Con la práctica, aquello que inicialmente puede parecer un movimiento poco natural termina convirtiéndose en una respuesta automática.
Buena parte del judo gira alrededor de un principio aparentemente sencillo: resulta mucho más fácil proyectar a una persona cuando ha perdido su equilibrio.
Por ello, antes de ejecutar correctamente muchas técnicas es necesario aprender a crear y aprovechar ese desequilibrio.
El judoka trabaja continuamente la posición del cuerpo, los agarres, los desplazamientos y el momento adecuado para realizar cada movimiento.
Esto convierte al judo en una disciplina donde la técnica tiene una enorme importancia.
La fuerza puede ayudar, pero sin equilibrio, coordinación y conocimiento técnico resulta difícil aplicar correctamente las diferentes acciones.
Las espectaculares proyecciones son probablemente uno de los elementos más conocidos del judo.
El repertorio técnico incluye movimientos realizados utilizando piernas, cadera, brazos y diferentes combinaciones corporales.
Cada técnica exige coordinación entre diferentes acciones.
Hay que controlar el agarre, provocar o aprovechar un desequilibrio, colocar correctamente el cuerpo y ejecutar el movimiento en el momento apropiado.
La práctica repetida permite perfeccionar progresivamente estos detalles hasta conseguir movimientos cada vez más fluidos y eficaces.
Un combate de judo no termina necesariamente cuando ambos practicantes llegan al suelo.
El ne-waza o trabajo de suelo constituye otra parte fundamental de la disciplina.
Aquí se practican diferentes formas de inmovilización y control, además de técnicas específicas permitidas según la edad y nivel del practicante.
Este trabajo desarrolla una manera completamente diferente de comprender el movimiento.
El equilibrio continúa siendo importante, pero aparecen otros factores como la posición corporal, los apoyos y la capacidad de controlar los movimientos del compañero.
Una parte fundamental de la actividad de Judo Vilassar está dirigida a niños y niñas.
El club dispone de grupos organizados por edades, permitiendo adaptar el aprendizaje a las diferentes etapas del desarrollo.
En las edades más tempranas, el judo puede introducirse mediante ejercicios y dinámicas que combinan aprendizaje y actividad física.
Los niños comienzan a familiarizarse con el tatami, las caídas, los desplazamientos y los primeros movimientos técnicos.
Paralelamente trabajan capacidades como coordinación, equilibrio, lateralidad, agilidad y orientación espacial.
La práctica infantil del judo incorpora también una importante dimensión educativa.
Antes de entrar o salir del tatami se saluda. Los ejercicios se realizan siguiendo instrucciones. Las técnicas se practican con compañeros y requieren colaboración.
El niño comprende progresivamente que su compañero no es alguien a quien hacer daño, sino una persona imprescindible para poder aprender.
Esta dinámica permite trabajar aspectos como el respeto, autocontrol, esfuerzo y compañerismo.
El progreso requiere además constancia.
Aprender una nueva técnica, mejorar una caída o conseguir un nuevo cinturón implica repetir muchas veces aquello que inicialmente no sale correctamente.
Al avanzar en edad y experiencia, la práctica puede adquirir progresivamente mayor complejidad.
Judo Vilassar dispone de formación para adolescentes y jóvenes, permitiéndoles continuar evolucionando dentro de la disciplina.
En estas etapas se profundiza en los aspectos técnicos y físicos del judo, adaptando los entrenamientos al nivel de cada grupo.
Para aquellos alumnos interesados existe además la posibilidad de participar en actividades y competiciones relacionadas con este deporte.
Otros pueden continuar practicando simplemente por afición, actividad física o interés por las artes marciales.
El judo tampoco tiene por qué comenzar durante la infancia.
Judo Vilassar dispone de entrenamiento para adultos, permitiendo iniciarse o continuar practicando la disciplina en etapas posteriores.
Una persona adulta que empieza desde cero puede aprender progresivamente las caídas, desplazamientos, agarres y técnicas fundamentales antes de afrontar movimientos más complejos.
Para antiguos judokas, regresar al tatami puede significar además recuperar una actividad que formó parte de su juventud.
La larga trayectoria de Judo Vilassar ha permitido precisamente mantener ese vínculo entre diferentes generaciones de practicantes.
El judo moviliza prácticamente todo el cuerpo.
Piernas, brazos, espalda y zona abdominal intervienen continuamente durante desplazamientos, agarres, proyecciones y trabajo de suelo.
También exige resistencia y capacidad cardiovascular.
Sin embargo, el esfuerzo físico se produce mientras el alumno intenta resolver constantemente situaciones técnicas.
Por este motivo, una sesión de judo puede resultar muy diferente de un entrenamiento convencional de gimnasio.
No solamente se realiza ejercicio: se está aprendiendo continuamente.
Cuando dos judokas trabajan juntos, cada movimiento modifica la situación.
Un pequeño desplazamiento puede crear una oportunidad para ejecutar una técnica o, por el contrario, obligar a cambiar inmediatamente la respuesta.
Esto exige atención, concentración y capacidad de reacción.
El practicante aprende progresivamente a percibir movimientos y desequilibrios que inicialmente pasan completamente desapercibidos.
Con los años, muchas respuestas terminan realizándose de forma casi automática gracias a las innumerables horas de práctica acumuladas.
Una parte especialmente importante del entrenamiento tradicional es el randori, una forma de práctica donde los judokas pueden intentar aplicar las técnicas aprendidas dentro de una situación dinámica.
A diferencia de repetir una técnica sobre un compañero que permanece preparado para recibirla, el randori obliga a adaptarse continuamente.
El compañero también se mueve, cambia sus apoyos y busca aplicar sus propias técnicas.
Por ello, constituye una herramienta fundamental para aprender a utilizar los conocimientos adquiridos en situaciones menos previsibles.
El judo posee una importante vertiente deportiva y competitiva.
Las competiciones permiten enfrentarse a judokas de otros clubes y poner a prueba la preparación técnica, física y mental adquirida durante los entrenamientos.
Judo Vilassar cuenta con una larga relación con este ámbito y sus alumnos han participado históricamente en diferentes encuentros y competiciones.
Sin embargo, competir no tiene por qué ser el objetivo de todas las personas que practican judo.
Es perfectamente posible disfrutar de esta disciplina como actividad física y marcial sin desarrollar una trayectoria competitiva.
La trayectoria del club incluye también su participación en actividades de promoción del judo infantil como Judoxics, iniciativa vinculada a la Federació Catalana de Judo.
Este tipo de encuentros permite que los niños se relacionen con practicantes de otros clubes dentro de un entorno adaptado a su edad.
Para los más pequeños, estas experiencias pueden convertirse en una primera aproximación a actividades desarrolladas fuera de su dojo habitual.
El componente social adquiere aquí tanta importancia como el estrictamente deportivo.
La actividad de Judo Vilassar no se ha limitado al interior de sus instalaciones.
A lo largo de su trayectoria, el club ha mantenido relación con diferentes escuelas y centros educativos de Vilassar de Mar y poblaciones próximas, acercando esta disciplina a alumnos que quizá nunca habían tenido contacto con un arte marcial.
Esta vertiente continúa plenamente vigente.
En 2026, por ejemplo, alumnos de primer y segundo curso de la Escola Vaixell Burriac pudieron realizar una introducción al judo dentro de sus clases de educación física gracias a la colaboración de Judo Vilassar.
Estas iniciativas ayudan a divulgar la disciplina y permiten descubrirla sin necesidad de incorporarse previamente a un club.
Judo Vilassar participa también en actividades promovidas dentro del municipio.
Durante diferentes ediciones de la Setmana de la Salut de Vilassar de Mar, la entidad ha organizado clases abiertas y actividades para acercar el judo a la población.
Las jornadas de puertas abiertas permiten entrar en contacto con la disciplina y conocer directamente cómo se desarrolla un entrenamiento.
Esta presencia continuada refuerza el carácter local de una entidad que lleva décadas formando parte del tejido deportivo de Vilassar de Mar.
La entidad aparece registrada oficialmente en la Federació Catalana de Judo i Disciplines Associades como Associació Judo i D.A. Ateneu Vilassar de Mar.
También figura entre los clubes homologados por la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados.
Esta vinculación federativa sitúa al club dentro de la estructura oficial del judo catalán y español.
Para los practicantes que participan en actividades federadas, exámenes o competiciones, esta estructura proporciona el marco deportivo y técnico correspondiente.
Una escuela con siete décadas de recorrido inevitablemente acumula una extensa historia de profesores y alumnos.
Entre los docentes que han aparecido vinculados históricamente a Judo Vilassar encontramos nombres como Ramon Romeu, Francesc Casas, Joan Roig, Cèsar Montsalvatge, Josep Martí y Euclides Bedia, además de otros profesores y colaboradores que han participado en diferentes etapas de la entidad.
La composición del equipo puede cambiar con los años, pero estos nombres forman parte de la documentación histórica conservada por el propio club.
Esta sucesión de profesores ayuda a comprender cómo una escuela puede mantenerse activa durante tantas décadas.
Cada generación recibe conocimientos de la anterior y posteriormente contribuye a transmitirlos a quienes llegan después.
Durante muchos años, Judo Vilassar estuvo estrechamente asociado al Ateneu de Vilassar de Mar, circunstancia que todavía aparece reflejada en su denominación federativa.
La documentación histórica del propio club sitúa sus antiguas instalaciones en Carrer de Sant Josep.
Con el paso del tiempo, la actividad ha evolucionado y la escuela ha iniciado una nueva etapa.
En documentación municipal reciente, Judo Vilassar identifica como nuevo espacio para sus clases el situado en Carrer de Sant Llorenç, 42.
El cambio de instalaciones no rompe con la historia anterior, sino que representa un nuevo capítulo dentro de una trayectoria que supera ya las siete décadas.
La organización de las clases permite trabajar con grupos adaptados a diferentes edades.
En las jornadas abiertas organizadas recientemente por el municipio se han diferenciado grupos para niños de 6 a 12 años, jóvenes de 13 a 17 años y adultos a partir de 17 años.
Esta separación facilita ajustar la intensidad, metodología y contenidos a las características de los alumnos.
Además, determinadas sesiones para jóvenes y adultos se realizan en el Pavelló Municipal d’Esports Paco Martín, otro espacio históricamente vinculado a la actividad deportiva de Vilassar de Mar.
Una de las características más interesantes del judo es que su aprendizaje no termina al conseguir determinado cinturón.
Cada nuevo nivel abre la posibilidad de perfeccionar conocimientos anteriores y descubrir otros nuevos.
Una misma técnica practicada por un principiante y por un judoka experimentado puede parecer aparentemente similar, pero detrás existen diferencias enormes de equilibrio, precisión, oportunidad y control.
Por ello, el judo puede acompañar al practicante durante una parte importante de su vida.
La propia historia de Judo Vilassar constituye un buen ejemplo: varias generaciones han encontrado en esta escuela un lugar donde comenzar, aprender, mejorar y transmitir posteriormente sus conocimientos.
Judo Vilassar desarrolla actualmente buena parte de sus clases en:
Carrer de Sant Llorenç, 42
08340 Vilassar de Mar, Barcelona
Para determinadas sesiones utiliza también el:
Pavelló Municipal d’Esports Paco Martín
Vilassar de Mar
Teléfono de contacto: 667 993 531
Correo electrónico: judovilassar@hotmail.com
Con más de 70 años de trayectoria, Judo Vilassar representa una parte importante de la historia de las artes marciales y del deporte en Vilassar de Mar.
Una escuela donde niños, jóvenes y adultos pueden descubrir el judo, desarrollar progresivamente su técnica y formar parte de una entidad que ha conseguido algo especialmente difícil: mantener viva la enseñanza de este arte marcial generación tras generación.
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